Un sistema de agua de enfriamiento para el moldeo por inyección es un sistema industrial de refrigeración por recirculación en circuito cerrado que utiliza agua de enfriamiento a una temperatura comprendida entre 20 °C y 30 °C como medio para enfriar equipos o procesos. Su característica operativa fundamental consiste en el control de la reducción de temperatura. En esencia, se trata de un sistema en el que el agua de enfriamiento absorbe el calor generado por los equipos conectados a través de los cuales circula, luego disipa este calor mediante unidades de enfriamiento (enfriadores) y finalmente vuelve a circular.
Al explorar la utilización integral de la energía térmica dentro del sistema de agua de enfriamiento, soluciones hardware como la instalación de intercambiadores de calor de placas y unidades de bomba de calor en la red de enfriamiento pueden permitir la recuperación y reutilización del calor. Sin embargo, es preciso evaluar cuidadosamente la inversión real en equipamiento y el retorno económico.
En el campo de la climatización, el calor recuperado podría teóricamente emplearse para la calefacción de espacios. Esto resulta factible, especialmente durante el invierno, cuando una gran parte, e incluso la totalidad, del calor disponible podría aprovecharse. No obstante, existen dos requisitos previos importantes relacionados con la escala del sistema: 1) la capacidad instalada debe ser suficientemente elevada; y 2) la cantidad de calor disponible para el intercambio debe ser significativa. En cuanto a las exigencias de temperatura del proceso, el intercambio de calor con el agua de enfriamiento debe satisfacer las necesidades térmicas propias del proceso de moldeo por inyección.
No obstante, existe una desventaja importante: el periodo en el que el sistema industrial de agua de enfriamiento presenta su máxima demanda de refrigeración coincide precisamente con el periodo en el que el sistema de climatización también registra su pico de demanda de enfriamiento. Utilizar ambos sistemas de forma interconectada durante estos períodos de máxima carga incrementaría la capacidad instalada requerida tanto de los equipos de refrigeración (enfriadores) como de las unidades de enfriamiento. Por ello, es imprescindible evaluar críticamente el valor de esta integración.
En segundo lugar, al emplear el calor para la calefacción mediante el sistema de climatización surge un nuevo problema: el sistema industrial de agua de enfriamiento opera a temperatura constante. Cuando su temperatura alcanza el valor objetivo de control, es necesario detener el intercambio de calor proveniente del sistema de bomba de calor de la climatización. Esto suele provocar, en la práctica, situaciones en las que no queda calor disponible para que la bomba de calor lo recupere. En consecuencia, al seleccionar los equipos de climatización, la potencia eléctrica destinada a la calefacción auxiliar de los fan coil no puede reducirse en absoluto. Para sistemas donde la cantidad total de calor recuperable es limitada, la tasa de aprovechamiento del calor recuperado resulta baja y el retorno económico prácticamente nulo.
En tercer lugar, integrar los equipos de climatización en este esquema de recuperación de calor no reduce la inversión en los equipos centrales. Todas las unidades necesarias (enfriadores para la refrigeración y bombas de calor para la calefacción) deben seguir instalándose. Se recomienda a los clientes evaluar la conveniencia del intercambio de calor entre el sistema de agua de enfriamiento y el sistema de climatización según sus necesidades operativas reales y la situación actual.